La gente critica la tilde diacrítica

Hace unos días encontré este artículo entre los publicados por mis contactos en Facebook. Como suele ser, no pude evitar expresar mi opinión, y aquí estoy. Por todos los recuerdos que este tema me trae, el post está dedicado a uno de mis profesores de español a quien le tengo mucho cariño: Manolo.

Recuerdo haber sufrido por las tildes españolas como cualquier estudiante italiano que sabía que, de equivocarse en cinco o más acentos en el dictado, no iba a aprobar el examen. Empecé a estudiar español en 2000, en Cagliari, y tuve profesores de todo tipo. Quien me dio clase de lengua al principio era un hombre desagradable como pocos, y sus métodos no eran mejores. Aprendí mucho, y muchas cosas inútiles también. Como he dicho, corría el año 2000, y la tilde diacrítica de “solo” era una de las normas básicas para nosotros. Creo que, si él hubiera podido anular un examen solo por el hecho de no ver acentuado el adverbio “solo”, lo habría hecho, a pesar de que esa ya no era la regla desde 1992, si no me equivoco. Sin duda, no lo era en 1999, según podemos ver en la página 29 de esta Ortografía, lo que quiere decir que nos estaban obligando a seguir una regla obsoleta.

Yo nunca tuve problemas en los exámenes de español, pero no puedo no preguntarme si, entre las decenas de estudiantes que cada año no aprobaban, había quien habría aprobado de haberse respetado la postura real de la RAE. Además, todos podéis imaginar mi sorpresa al llegar a mi primer año de carrera en España y oír todos mis profesores decir que la Academia ya no nos obligaba, y que ya no teníamos que acentuar el adverbio “solo”. Al principio, ya que solo era un consejo, me dije que yo seguiría acentuándolo, porque con lo que me había costado aprenderme las reglas, no iba yo a arriesgarme a no poner tilde para, a lo mejor, descubrir que sí había ambigüedad y habría tenido que ponerla. Creo que respeté esta decisión durante media clase, hasta que el gran Manolo dijo algo como: “Y si se escribe bien, nunca va a haber ambigüedad.” Eso era bastante para hacerme tomar otra decisión: nada de tilde, iba a acabar escribiendo bien, que ¡por eso estaba allí!

Estamos ahora en 2014, y encuentro este artículo en el que la RAE “reconoce su derrota” en este sentido, y me pregunto ¿por qué os cuesta tanto aceptar que la Academia simplifique algo que era excesivo y no necesario? También ¿por qué tanto quejarse de que el DRAE sigue aceptando almóndiga, si luego no os importa cuando cambia algo? En serio, ¿vais a ser más papistas que el papa?

 

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